🏔️ El Tesoro de la Clemesí
Cierta vez un acaudalado señor del valle de Tambo envió, para estas tierras de Moquegua, varios cargamentos de plata y oro, mercancía, al parecer, procedente de entre sus ricos fieles antepasados. Iban estos codiciados metales sobre los lomos de las llamas, animales que eran guiados por un experimentado conductor que conocía bien la región y su geografía. Dirigía la recua sin levantar terreno ese mismo que al compás de la cabalgata guiaba por las travesías de la caravana en sus planes. Aquel paisaje árido y hostil rodeaba con los huesos secos y amarillos de los animales muertos en las caminatas, engañados muchas veces por las ilusorias fuentes donde nunca pudieron saciar su sed. Habían caminado varias horas y la noche se cernía sobre árido y arriadas. Precisaban descansar para poder llegar a Moquegua libre de incidentes. Así, comprendiendo ello, el fiel conductor acampó con sus bestias para descansar y dormir un ojo. Acomodó las correas de los animales, improvisó un incómodo lecho pero...